domingo, 2 de noviembre de 2014

España 2014 - Dia 08 - Deiá, Esporlés y Banyalbufar

Luis entendió, claramente, que a falta de Disney, podía contentarme con hacerme transitar, una y otra vez, por los escarpados caminos de cornisa que pueblan parte de la isla.  Allá fuimos, nuevamente, esta vez, con destinos inéditos para los Keselmans mallorquines.

Nuestro primer destino fue un pueblito absolutamente mágico: Deiá.  La opinión generalizada indica que fue el lugar más lindo de los recorridos hasta el momento.   







El pueblo está surcado, de lado a lado, por un arroyo descendente, que se origina en las montañas, y forma dos laderas enfrentadas, lo que le da un aire aún más natural.




Intentamos recolectar de esa agua, tan pura y sana. Evidentemente, los efectos mentales que provocan son impredecibles.



Flor tiene nariz de idem



Es un lugar tan seguro que la gente no necesita sacar la vista del celular para cruzar la calle.


Mucha pared de piedra, con ventanas pequeñas.


El siguiente destino fue Esporlés. 



Esporlés tiene unos caminos sumamente angostos y escarpados.  Si bien no son de cornisa, nos metimos en uno tan solo unos centímetros más ancho que el auto, lo que nos obligó a avanzar sin opción a volver. Luego de un largo tramo, cuando el camino se estrechaba aún más, en una arriesgada pero inevitable maniobra, logramos dar la vuelta y desandar lo recorrido.

El final del paseo nos encontró en Banyalbufar, pueblito que nos costó tanto trabajo de encontrar, como de aprender a pronunciar su nombre.






El último día de recorridas por la isla llegaba a su fin, y debíamos volver a casa a comenzar con el preparativo de las valijas.



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