lunes, 20 de octubre de 2014

España 2014 - Dia 01 - La partida

"Viví" mentalmente este viaje cientos de veces. Recorrí virtualmente los destinos con Google Street, me nutrí de opiniones sobre los paisajes con TripAdvisor, elaboré itinerarios con Google Maps, y registré cada detalle previo con TripCase.  Pero, después de tanta informática previa, llegó el momento de la realidad.



Yo estaba ansioso: tenía una membresía para la sala VIP de American Airlines, y quería darle a los chicos la sorpresa de llevarlos.  Además, me gusta vivir el ambiente "pre-embarque".  Así que fuimos mucho más temprano de lo necesario a Ezeiza, casi 4 horas y media antes.


Me iba a llevar mi papá solamente, para entrar todos en el auto, pero mi mamá quiso ir a despedirnos también (cosa que me gustó mucho), por lo que contrató un remis adicional para la ida.
Listos para comenzar la aventura

Hicimos el checkin, conteniendo la respiración por si nos pasábamos con el peso máximo permitido de las valijas, que era de 23 Kg.  El cargo por exceso era de U$S 100- por valija.  Por suerte (y mérito de Gaby), no nos pasamos.
Los abuelos esperaban expectantes.



Declaré la MacBook, la filmadora y el iPhone 5.  Los iPads, según la empleada, no era necesario declararlos.

Entramos a pre-embarque.  Los abuelos nos despidieron.

Ya adentro, fuimos a la sala Admirals Club a pasar un rato antes de subir al avión.  



A los chicos les encantó.  Había snacks y bebidas, todo gratuito.





Florchi esperaba el vuelo, muy estresada




Amorcis estaba feliz.



Finalmente, anunciaron nuestro vuelo, por lo que fuimos a la puerta correspondiente.






Subimos a nuestro hogar por las próximas 12 horas.








El avión era un Airbus 340-600, matrícula EC-INO, apodado, casi premonitoriamente, "Gaudí", nuevito, y precioso.  Pantallitas individuales muy completas, con variedad de películas, juegos, e información del viaje.




El piloto pudo despegar sin mi ayuda.


Alrededor de hora y media después de despegar, sirvieron el almuerzo.  Bastante bien, rico y sin ser abundante, no nos quedamos con hambre.  

Después de un rato, si bien se hizo de noche (cambio horario), nadie podía dormir.  Aguanten las pantallitas!





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