miércoles, 22 de octubre de 2014

España 2014 - Dia 03 - Paseando por Palma

Esa mañana nos levantamos muy tarde, casi al mediodía, extenuados por el largo viaje de los dos días previos.

Gaby se levantó del colchón inflable matrimonial antes que yo, dejándome hundido en las profundidades del mismo, y pensé en llamar a una grúa para que me saque.  Afortunadamente, pude hacerlo por mis propios medios.

Bajamos a "desalmolrzar" al departamento de los Keselman, que estaba en el mismo edificio, pudiendo acceder por la cochera, sin necesidad de salir a la calle.



Gaby habló con Leandro (que estaba en Barcelona), por FaceTime. Leandro necesitaba ayuda con la traducción de unos papeles en inglés que había recibido.  Gaby intentó hacerlo, pero dados sus limitados conocimientos del idioma inglés, no pudo hacerlo, y se puso a llorar por la frustración.


Con la panza llena, y el corazón más contento que siempre, fuimos a Palma: la intención era cambiar el auto por el prometido 5+2, y luego pasear el resto del día por la ciudad de Palma.  Gaby fue con Flor y Luis en tren.  

Martín, Lily, Facu y yo fuimos en el auto a devolver, directamente al aeropuerto.  El cambio fue sin problemas, y nos dieron una Nissan Evalia muy linda y cómoda.  Eso nos permitió algo totalmente impensado: hacer los paseos todos juntos.  Era algo que no habíamos soñado, y fue un enorme valor agregado del viaje. 


Nos reunimos todos, y fuimos a caminar por Palma.  La experiencia de estacionar ese camión fue tan maravillosa, que no quería que terminara nunca, cosa que quedó comprobada por los largo minutos que demoré en lograr meterla en su lugar, para deleite de los transeúntes mallorquines.

Comenzamos una larga y deliciosa caminata por Palma.



Mi monopod hizo su debut en público, con éxito absoluto: nótese la mirada asombrada de la Sra. Figuretti al ver los avances tecnológicos sudacas. 







Mi monopod, ahora utilizado como steadycam.  En tu cara, Campanella!







Mi Monopod causó sensación en Europa:


Autito eléctrico. No vimos muchos, tan solo tres o cuatro. 



Flor se enamoró de una pared rosa.


Mis chicas.


Las callejuelas de Palma: belleza.


Otro mallorquín admirándome el Monopod.






Para la cena, paella en la casa de Vale Renom.


Es una costumbre española recibir a las visitas con las copas sucias, y tirarles los caños de las cortinas en la cabeza.  





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